[todo lo que tengo se lo he pedido prestado a mi imaginación]


28 febrero 2008

0: prólogo al amor

Sí, definitivamente amar marca la diferencia.
Estar enamorada o no hace del día, del mes o del año algo bien distinto. Y eso a lo largo de mi vida se ha notado siempre.
El amor de la costumbre bien ha sabido diferenciarse. La paz de saberme bañada por las aguas transparentes de los sentimientos cálidos fue evidentemente opuesta a la brea caliente que me quemó cuando la soledad pesaba sobre mi como una tormenta personal.
Y como soy el reflejo de lo que escribo o viceversa, en cada pedazo de papel descubro luminosidad de mis días amantes.
Disfruto de la rima cuando gozo de cada latido compartido. Regalo graciosa cada aliento, tecleo dichosa e imprimo cada letra entrelazada a la siguiente con pura melodía.
Es así como, desde que nace hasta que muere el amor, un sinfín de relatos recorren cada estadío de mi enamoramiento. Aunque siempre espere en cada comienzo la eternidad.
Y releer eso me devuelve a la vida cuando me hundo en la obscuridad.

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