[todo lo que tengo se lo he pedido prestado a mi imaginación]


23 abril 2011

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Adiós carnaval.
Me doy vuelta para mirarte, aunque sospecho que no hace falta. De verdad pasan los años y sos cada día más hermosa. O no, pero tenés ese no sé qué que te hace tan vos, tan mía; tan así te recuerdo que no hace falta mirar para saber qué voy a verte. Será por eso que la primer impresión no cuenta y me aturde, mucho más que la imagen, tu voz que quiebra el espacio y, punzante, me cachetea con pasado. Estás hablando y todos mis sensores suenan, se activan, me avisan que llegaste. Par de años sin oírte, sin mirarte, sin olerte, y acá estás. Llena de todo lo tuyo, todo lo que me quedó grabado en la nostálgia.
Hay un perfume que no quiere dejarme abrir los ojos y tu áspera carcajada que me apretuja la sien.

Buena suerte.
Era elegir o mentir. Era crecer o morir. Ahora que te siento, lejana pero dentro mío, recuerdo cómo dejé pasar las horas confusas y te perdí. Cómo evité retener cómo no cerré puertas.
Mientras decías que te ibas, siempre pensé Hasta luego, nuevo amor. Y nunca, pero nunca, dije que no.
Mas te escucho, como siempre que te escucho, y me retumban los aplausos del final.

Sapo de otro pozo.
Ojalá, hace frío cuando dicen que estás hermosa. Hay escarcha en cada noticia acompañada de tu nombre.
Pero resulta que me emborracho y siempre regreso a tus recuerdos. Ojalá entendiera mejor que no vas a volver. Ojalá pudiera no esperarte. Ojalá te fueras atrás de otro y no volvieses; ojalá eso doliese lo suficiente como para no querer perdonarte.
Pero estoy viejo para crecer... y vuelvo a ningún lado. Linda, hermosa, deliciosa; te sueño conmigo cada mañana mientras camino por la puerta de la Catedral.

20 abril 2011

Positiva

Me dispongo apurada, casi a las corridas, como si llegara tarde.
Sintiendo el peso del paso del tiempo, creo estar lista y miro la hora. Un tic-tac interior me acosa. Ansiosa, miro el calendario, vuelvo a mirar el reloj. No llega. Dónde estará?
Me miro en el espejo. Estoy realmente preparada? Me faltará algo? Qué estaré olvidando?
La experiencia me dice que voy a dar cuenta de ello cuando ya esté en viaje; a mitad de camino quizás.
Me invade temor frente a su demora. Llegará? Qué estará sucediendo, ahora mismo, allá afuera?
Me siento, alternando estados, confusa e iluminada a la vez. No quisiera equivocarme. Impaciente, reviso la agenda. Era hoy? Qué hora es?
Camino, me vuelvo a mirar y el reflejo de mi misma se ve perfecto. Y, a pesar de su retraso, sé que así es mejor. No me siento sola, al contrario.
Estoy convencida y es momento de enfrentar la incertidumbre. Quiero saber por qué no viene y busco una respuesta pronto.
Entonces cierro los ojos pues no sé enfrentarme a los últimos segundos de duda. Trato de pensar en positivo y vuelvo a abrirlos sin respirar.
[ || ] Positivo.
Te espero, sé que estás en camino.

14 abril 2011

Dejaste unas cuantas baldosas vacías.
Che... a quién le pido gamba cuando ahora, renga, pasen las horas?
Muñeca dulce, entre la reja y tus besos ahora hay frío.
Mina capaz y libertaria
tengo el secreto de tus ojos, pestaneando en mis recuerdos
Yo nunca volví a soñarte
aunque una vez intenté ir a verte
Al menos, confieso recordarte viva
para mi te fuiste de viaje
por dónde andará esta piba!?
Cuantos alfajores te permitimos,
cuantos descuidos se nos revuelven
Yo te extraño
y eso ya no se resuelve.

12 abril 2011

A los hechos me remito

Soy de esa clase de personas.
De las que sufren, padecen grandes miedos.
De las que los temores atormentan con constancia y sin piedad.
Cuando algo me asuste un poco, no demasiado, seguramente buscaré argumentos científicos, filosóficos y hasta psicóticos para conseguir un pánico absoluto.
Soy de esas personas a la que el pavor debería paralizar por completo.
De esas que buscan sistemáticamente excusas para dejar de avanzar y rendirse al espanto.
Sin embargo, el terror sólo alimenta la bravura.
Soy de esas personas a quienes, además de miedos, les sobra valentía.

07 abril 2011

Sobre mi derecho a hablar

Siempre que creo que perdí la inspiración, busco tu nombre en google y entro a todo lo que se parezca a vos.
Mientras haya sitios que te nombren, seas vos o cualquiera de tus homónimos, habrá en mi mente un disparo (un libro, una palabra, una guerrilla...) que me lleve a tus muslos. A tus caderas, a tu cintura desnuda, a tu piel fría y blanca como mármol.
Así es que, habiendo perdido una y mil veces las ganas, gasto papel... y te doy una canción.

05 abril 2011

Hombres!

No sabe mentir, no sabe callar. No sabe decir, no sabe esquivar.
Y su mirada te quema cuando te dice que igual te ama pero no te desea.
Sentís sus manos, ásperas de obligación, contrarias en tiempo y forma a lo que alguna vez sucedió.
Ya no dice que estás hermosa, no dice más que lo calentás, en cambio te abraza amable mientras vos desesperás.
No sabe ocultar, tampoco fingir. No quiere hablar ni tampoco escribir.
Y te vas consumiendo en deseos porque él lo es todo, porque es hermoso aunque sea feo.
Soñás sus labios, sus piernas y sus fluídos. Gemís muda, a solas, para no despertalo si está dormido.
Y cada jueves se junta a comer pizza con sus amigos para decir que coge poco porque a vos te duele la cabeza seguido.