[todo lo que tengo se lo he pedido prestado a mi imaginación]


01 agosto 2014

Cíclo

De vez en cuando, porque soy así o porque dejo las pastillas, me vienen ganas de abandonar todo y comprarme un pasaje al Norte. De irme a la mierda, de dejar a la nena y a Sandro, pegarles un post-it que diga "les dejé pollo en el horno" pero no dejar un carajo porque pierdo el micro. E irme al Sur. O a cualquier parte donde poder cambiarme el nombre y tener 5 años menos, o 5 más, y hacer de cuenta como que nada de lo que me hace ser yo me ha pasado. Entonces, ser otra.
Esas ganas, que por momentos reprimo o repudio, son cíclicas. Ciclo lento, menos mal. Pero, cuando me vienen, siempre arrasan con algo.
Nunca me compré un pasaje a cualquier lado, jamás me fui ni dos días impulsada por este espíritu que me tienta a desaparecer Ni cerca. Pero, bueno, he dejado cosas atrás. He cambiado de casa, de estado civil, de trabajo. He derretido tarjetas de crédito, he querido morirme y también resucitar... mutar, transformarme, crecer, transgredir.
He sido todo lo distinta que quise hasta necesitar volver a ser corriente, "normal".

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