25 julio 2009
A fuerza de partir voy a saber lo que es volver...
18 julio 2009
sublliminal
10 julio 2009
Todo o Nada
En el país de los gigantes...
05 julio 2009
La creaba, la corregía...
26 junio 2009
recreo
Las puertas de las casas bajas, las ventanas de los edificios, los porteros sacando basura, las ratas trazando escapatorias por los cables caídos de un garage-galpón. Todo conspira y convierte a este momento en uno realmente desgarrador.
Son casi las y media de las veintidós. Y ellos quisieran detener el reloj.
Al pasar por la plaza quizás se preguntan cómo habría de ser si por acá un tobogán y por allá una hamaca. Si chupetines y hasta alguien que les diga que no. Entonces, se sientan en un escalón. Y, sin romper el silencio, se rozan las manos. Uñas, yemas, uñas otra vez.
El invierno los achica, a pesar del yunque y el dolor.
Él no sabe cómo. Ella no sabe por qué. Nadie les enseño.
Se paran y nuevamente sin contactarse avanzan hasta la entrada de un viejo caserón. Y en la puerta palmean, con las manos rojas de miedo. Un crujido devela el misterio y una señora gorda con delantal de cocina sonríe.
–Adelante, pasen. –se toca el pelo contenta- subite la pollera, te lo vamos a sacar.Ellos no dicen nada, y con las lágrimas calientes velan por sus catorce años y lo que nadie nunca les explicó.
20 junio 2009
magia-veneno
18 junio 2009
casa en venta
14 junio 2009
Un amor civililzado.
08 junio 2009
El esquema de Jakobson que fracasa
06 junio 2009
La mala fama
29 mayo 2009
Pauli Pachuli
Viaja una hora y pico, a veces tiene suerte y se sienta. Llega a Retiro y así nomás arranca. Con el morral cargado de sahumerios, bondi tras bondi ofrece sonrisa y explicación a un varieté de pasajeros. Desde los que actúan un sueño profundo hasta los que abren los paquetes para oler sus varillas sin pegamento ni aserrín que tienen un mínimo de duración de una hora y no hacen picar la garganta.
Ella sonríe y explica, y viaja casi siempre de Retiro a Caballito, de ahí hasta el Botánico y en un banco bajo un palo borracho se come un sándwich de zuccinis y queso con mayonesa de zanahoria y pan integral. Aprovecha el rato para seguir con la bufanda que teje desde hace una semana, lee un poco de los poemas combativos de Neruda y acaricia a un gato gris que se le acomoda en la falda.
Paula tiene casi cuarenta y más de veinticinco de ovo-lacto-vegetariana, hace diez años se fue a vivir a un terreno en las afueras de La Plata donde con muchos otros comparten la agricultura y armaron una comunidad. Unos hacen panes, otros dulces, algunos cuidan solamente la huerta, otros como ella hacen artesanías y se dedican a comercializar lo que producen.
Se levanta suavemente, ella no tiene rasgos de impulsividad. Guarda en el morral desteñido el papel que antes contenía el sandwich, el libro, baja al gato y se pone las sandalias. Quizás sea la última vuelta de bondi que le quede. Entonces al llegar a Retiro saca pasaje y se descubre primera en la fila. Hoy vuelve sentada. Mete la mano en el morral, se acomoda las orejas.
Pone PLAY al Ipod.
27 mayo 2009
Matar al Minotauro
Hay que matarlo, sacarlo de su guarida mental y apuñalarlo ciento doce veces como ese loco que reventó a la novia por infiel. Hay que correrlo a tiros desde el lugar en tu alma donde radica hasta la frontera de la razón y que el raciocinio lo apedree. En el laberinto de sus mentiras, a ese monstruo hay que cortarle el cuello y dejarle la piel sonriendo con la sangre roja abierta de par en par.
Hay que taparle las ganas de seguir fagocitándose la voluntad ajena. Hay que explicarle a latigazos que lo que hace no está bien. Hay que torturarlo para que aprenda. Hay que reventarlo, que aplastarlo, que dejarlo morir lentamente, que sufra. Que se pudra en el infierno. Que no lo vamos a volver a ver.
Y visitar su tumba con un ramito de jazmines en octubre. Y llorar un poquito por el amor que supo ser.
24 mayo 2009
La cima de la Gloria
Entonces Gloria se calienta cuando en medio de la noche sabe que le miran las tetas hechas y tienen ganas de cogérsela por todos lados. Es por eso que deja que la convenzan, que la seduzcan, que se la lleven a un lugar más tranquilo, que se pongan cómodos y hasta chupa y se deja chupar.
Sí que se calienta, y sí que le gusta garchar. Sobre todo cuando le piden que se ponga en cuatro y le tiran de las mechas renegridas de tintura y quemadas por la insistente planchita.
Pero no acaba, no acaba nunca. En realidad lo que no acaba es la tortura, porque como no le viene tiene que mentir. Cuando le parece que pasó un rato aceptable y que ya no tiene más ganas de moverse empieza a gritar, primero despacito y después cómo una loba. Y se sacude espasmódicamente hasta llegar al falso orgasmo que, por lo general, y debido a la actuación impecable de Gloria hace explotar en leche al compañero.
Gloria se baña rapidito, acomoda las tetas adentro de la camiseta, el culo en la tanga y la tanga en el jean y se sube al taco de cada pie para rajarse. Vuelve escapándose.
Y cuando llega a su casa se tira en un sillón y se acuerda. Libera una teta que se pellizca morbosa, se acaricia la panza, el cavado profundo y hasta la tira de cola. Se acuerda y se calienta. Y se toca mirándose en un espejito. Llega, acaba llorando.
22 mayo 2009
pretérito perfecto simple
es hora de despertar y enfrentar el presente. abre tus ojos