Viajo en un simulador.
Simulo calma y paz. Simulo comunes días, momentos corrientes. Simulo ser otra.
Finjo un poco. Miento a veces. Otras, simplemente actúo.
Soy un poco más inteligente, soy más interesante. Soy mejor. Simulo seguridad, autocrítica y mejor estima propia.
Camino por la calle de siempre simulando no oír nada; simulando no mirar para tu lado.
Salgo y simulo divertirme. Todos simulan ser vos.
Mientras nos mentimos un poco más, imagino tu cara. Los ojos, tuyos, mirándome a mi.
En medio del simulacro, te pienso tanto que pierdo el control y el vuelo parece estar por estrellarse contra la realidad. El simulador entra en un pozo de recuerdos y todo se sacude en mi interior. Hay sonrisas tuyas en diversas oportunidades que tenía escondidas, hay tonos de voz que suenan como truenos y la tormenta simulada se hace cada vez más tangible. Parece todo cada vez más real.
Simulo lágrimas pero casi puedo tocarlas. Me acaricio una mejilla y veo, al mismo tiempo, en 3D tu piel y el pelo de una de las últimas veces que conversamos así de cerca como hoy simulo verte.
La banda de sonido de la nave me repite que bang bang y la tarareo confundida.
Simulacro fallando lentamente, alerta, alerta. Las lágrimas mojan mi cuaderno. Estoy saliendo del estado de ensueño, nos vamos a estrellar. Tengo miedo. Otra vez yo, tan real, y vos, tan inalcanzable. Soñada.
Crash.
[todo lo que tengo se lo he pedido prestado a mi imaginación]
26 julio 2015
13 julio 2015
detalles
estoy hecha
hoy
de hojitas secas y ramas
acumuladas por el
viento
sobre un escalón de
cualquier vereda sucia y rota
de Buenos Aires
estoy hecha
pelota
papelitos arrugados, con frases inservibles
un te amo, después te veo
un número
plata o teléfono o clave o dirección
un número (no me gustan los números)
hecha pelota
acurrucada sobre las hojas secas
sobre el escalón
sobre la vereda
sucia y rota
de Buenos Aires
estoy nublada
trastornada
triste
frágil
arrugada
rota
como Buenos Aires, hoy
hoy
de hojitas secas y ramas
acumuladas por el
viento
sobre un escalón de
cualquier vereda sucia y rota
de Buenos Aires
estoy hecha
pelota
papelitos arrugados, con frases inservibles
un te amo, después te veo
un número
plata o teléfono o clave o dirección
un número (no me gustan los números)
hecha pelota
acurrucada sobre las hojas secas
sobre el escalón
sobre la vereda
sucia y rota
de Buenos Aires
estoy nublada
trastornada
triste
frágil
arrugada
rota
como Buenos Aires, hoy
08 julio 2015
Enredo
no es que tenga relevancia
si me importa o no me importa
que tu ventana esté o no abierta
y si eso signifique que vos
quizás
estés ahí dentro
esperándome o no, indistinto
si vaya a haber o no una luz
un velador prendido, tenue
cuando la tarde anochezca indefectible...
no, probablemente no interese
si me importa o deja de importarme
y si acaso llegase a interesarte
que me preocupen
la luz, la ventana
su exacto ángulo de apertura
los watts que alumbren
tenues
será trivial, despojado de alguna trascendencia...
porque no puede interesarte
lo que a mi me importe
o viceversa
en este estado absurdo de inconexa
latente, moribunda, absoluta
dislexia emocional que nos aqueja
si me importa o no me importa
que tu ventana esté o no abierta
y si eso signifique que vos
quizás
estés ahí dentro
esperándome o no, indistinto
si vaya a haber o no una luz
un velador prendido, tenue
cuando la tarde anochezca indefectible...
no, probablemente no interese
si me importa o deja de importarme
y si acaso llegase a interesarte
que me preocupen
la luz, la ventana
su exacto ángulo de apertura
los watts que alumbren
tenues
será trivial, despojado de alguna trascendencia...
porque no puede interesarte
lo que a mi me importe
o viceversa
en este estado absurdo de inconexa
latente, moribunda, absoluta
dislexia emocional que nos aqueja
30 junio 2015
Reptil
Esa necesidad de apoyar todo lo mío sobre un otro.
Mis ideas, sobre tus realidades. Mis tetas, sobre tu espalda. Mis manos, sobre las tuyas. Mi hogar, sobre tus pantalones. Mi inseguridad sobre tus certezas. Mi fracaso sobre tus no rotundos.
Mi nuevo rumbo se apoya sobre tu puerta y sale volando cuando vos me dejás parada, muerta de frío, ahí.
Vuelo. Vuelo-vuelo-vuelo y volé aunque era de noche y no tan tarde.
Despisto. Lleno mi vida de puntos de apoyo para poder avanzar y, siempre que un punto flaquea, vuelvo a vos.
Pero vos no estás, la puerta sigue cerrada y aunque me saludes, sonrías y todo aparente estar -de a poco- volviendo a la normalidad, no estás.
Mi nuevo rumbo es desconocido. Se impulsa en tu puerta, en una esquina, en un no firme y absoluto, pero es tan incierto el lugar hacia dónde me va a llevar que me hace un nudo en la cabeza y un moño en el estómago.
Mis pies sobre tus piernas. Mi libro sobre tu mesa de luz. Mis labios sobre tu frente.
Y yo queriendo aprender a pararme, finalmente, en dos patas.
Mis ideas, sobre tus realidades. Mis tetas, sobre tu espalda. Mis manos, sobre las tuyas. Mi hogar, sobre tus pantalones. Mi inseguridad sobre tus certezas. Mi fracaso sobre tus no rotundos.
Mi nuevo rumbo se apoya sobre tu puerta y sale volando cuando vos me dejás parada, muerta de frío, ahí.
Vuelo. Vuelo-vuelo-vuelo y volé aunque era de noche y no tan tarde.
Despisto. Lleno mi vida de puntos de apoyo para poder avanzar y, siempre que un punto flaquea, vuelvo a vos.
Pero vos no estás, la puerta sigue cerrada y aunque me saludes, sonrías y todo aparente estar -de a poco- volviendo a la normalidad, no estás.
Mi nuevo rumbo es desconocido. Se impulsa en tu puerta, en una esquina, en un no firme y absoluto, pero es tan incierto el lugar hacia dónde me va a llevar que me hace un nudo en la cabeza y un moño en el estómago.
Mis pies sobre tus piernas. Mi libro sobre tu mesa de luz. Mis labios sobre tu frente.
Y yo queriendo aprender a pararme, finalmente, en dos patas.
21 junio 2015
Platónico
Tu barba, la risotada burlona. El color de tus ojos. La manera de decir "fenómeno".
Tus manos y todas sus particularidades.
Tus manos y todas sus particularidades.
Un libro. Arena adentro de las zapatillas. El último abrazo y el frío de los pies en ese preciso instante. La escalera a oscuras. Nuestro miedo. El beso que no me diste, ese beso que no reclamé.
Doce años buscando entre sueños finales distintos para un único final.
Un hombre clavado como una espina. Un nombre que no se repetirá jamás. Una mujer que yo ya no quiero y todo lo que te importa tres carajos porque no tenemos arreglo.
17 junio 2015
Esquina
Estuve pensando que "esquina" es una palabra hermosa.
Además, para nombrar a una esquina tenés que decir dos calles, como dos personas, que se juntan... como vos y yo abrazándonos.
Decís "la esquina de" y es como recortar ese momento en el que dos que se quieren -ponele que podamos ser vos y yo- se encuentran y se saludan con cariño.
- Hola, Yatay!
- Hola, Lezica!
Y nos abrazamos.
Te veo ahí, en media hora, en la esquina de nuestro abrazo.
¡qué linda palabra es esquina!
15 junio 2015
Lunes estándar
Puede estar despejado
de un turquesa que duele ver
y fresco, increíblemente helado,
cortándome la cara.
Puede que sí.
Quizás.
Lo que seguro está es ausente. Vacío. Insignificante. Mediocre. Corto. Desperdiciado. Creíble, visible, tangible. Nada sorprendente.
Está corriente, común. Aburrido.
Ojalá le sangre un ojo a Dios y llueva sangre esta tarde. O se descuelguen nubes y caigan como carteles sobre la cabeza de la gente apurada volviendo del trabajo a casa. O una bandada de murciélagos pase volando antes del anochecer.
O te cruce en el supermercado.
de un turquesa que duele ver
y fresco, increíblemente helado,
cortándome la cara.
Puede que sí.
Quizás.
Lo que seguro está es ausente. Vacío. Insignificante. Mediocre. Corto. Desperdiciado. Creíble, visible, tangible. Nada sorprendente.
Está corriente, común. Aburrido.
Ojalá le sangre un ojo a Dios y llueva sangre esta tarde. O se descuelguen nubes y caigan como carteles sobre la cabeza de la gente apurada volviendo del trabajo a casa. O una bandada de murciélagos pase volando antes del anochecer.
O te cruce en el supermercado.
10 junio 2015
Común denominador
Me pregunta: "Tenés alguna historia complicada? Estás en alguna así, de esas que no podés soltar?" y yo le cuento un poco de Flor. Le hablo de lo bien que la pasábamos, de los cien días con noventa y nueve noches, la fiesta y la abrupta despedida. Trato de minimizarlo, como si no encajase en una respuesta a su pregunta y a la vez queda claro que de ahí yo todavía no salí.
La miro sabiendo que deseo estar entrando en la mujer que me haga terminar con el pasado. Lo deseo, un poco lo presiento. Es bella, no una hermosura impecable sino de esas más accesibles. Pero tiene en la mirada algo que me llama y me arrastra hacia su interior. Es, además de atractiva, interesante. La manera de tratarme, de enredarse conmigo y con mi mundo. Sus cosas, su casa, sus libros. El gato, el cabello, el perfume. Me gusta y eso me reconforta.
Le cuento y me desato los borcegos. Me quedo en medias y la miro que cocina en apenas vestido y rodete. Hace frío pero ella cocina así, despojada. Cebolla pluma, unos brócolis; me escucha y toma del vino que recién le serví. Hace algunas preguntas al pasar. En realidad quizás no la conmueve lo que digo, no parece llamarle demasiado la atención. Me molesta esa indiferencia que se marca tanto. Para qué pregunta? Será que ella necesita contarme algo? La observo, sigue en silencio cortando ajíes.
"Y vos? Vos sí tenés una historia compleja? Complicada? Una que no podés borrar?", se la disparo. Es tan evidente que espera eso para contarme de alguien que no puede olvidar; dale, te escucho -pienso.
Se sonríe, con una mezcla melancólica de pena por mi y pena por ella. Amaga un silencio, deja la cuchilla. Toma vino.
"La historia compleja soy yo. Siempre soy yo la historia complicada de los demás."
La miro sabiendo que deseo estar entrando en la mujer que me haga terminar con el pasado. Lo deseo, un poco lo presiento. Es bella, no una hermosura impecable sino de esas más accesibles. Pero tiene en la mirada algo que me llama y me arrastra hacia su interior. Es, además de atractiva, interesante. La manera de tratarme, de enredarse conmigo y con mi mundo. Sus cosas, su casa, sus libros. El gato, el cabello, el perfume. Me gusta y eso me reconforta.
Le cuento y me desato los borcegos. Me quedo en medias y la miro que cocina en apenas vestido y rodete. Hace frío pero ella cocina así, despojada. Cebolla pluma, unos brócolis; me escucha y toma del vino que recién le serví. Hace algunas preguntas al pasar. En realidad quizás no la conmueve lo que digo, no parece llamarle demasiado la atención. Me molesta esa indiferencia que se marca tanto. Para qué pregunta? Será que ella necesita contarme algo? La observo, sigue en silencio cortando ajíes.
"Y vos? Vos sí tenés una historia compleja? Complicada? Una que no podés borrar?", se la disparo. Es tan evidente que espera eso para contarme de alguien que no puede olvidar; dale, te escucho -pienso.
Se sonríe, con una mezcla melancólica de pena por mi y pena por ella. Amaga un silencio, deja la cuchilla. Toma vino.
"La historia compleja soy yo. Siempre soy yo la historia complicada de los demás."
28 abril 2015
Celebración
Yo no me morí ese 29 ni, tampoco, comí ñoquis. Me esperaban compañeros de trabajo para almorzar y no llegué pero no, no me morí.
Intenté con torpeza ser distinta y ese día, que ni matándome morí, lo conseguí. Abrí en bombacha y con violencia la puerta hacia otro mundo. Abrí mi vida al medio y en lugar de tripas se me salieron los fantasmas. Si morirse era un corazón sin latidos, yo ya volví de ese silencio y, si morirse es no volver, yo no morí.
Ahora, si vivir es aceptar las cosas aún sin entenderlas, hacer feliz a todos los demás antes que a uno, cerrar los sueños porque sea medio tarde o muy temprano. Si vivir es no reincidir nunca porque hay que aprender cuando los demás lo esperan y como los demás lo quieran; si vivir es nunca contradecirse porque la contradicción sea poco seria. Si vivir es seguir una línea de tiempo, es sacar fotos pero no de pies. Si vivir es dibujar con coherencia y escribir sin doble setido. Si vivir es hacerse llamar por el nombre que dice el documento. Si vivir es madurar aburrimiento como manzanas que se pudren en el piso antes que nadie las descuelgue para morderlas como yo muerdo las panzas de mis hijas, inmaduras y tiernitas. Si vivir es cerrar el ciclo del amor porque ya a esta altura qué me voy a andar enamorando. Si vivir es pensar que ya nada podría ser peor, o mejor o distinto. Morir es creer que si ya cambió una o dos veces ya más no debería cambiar. Si vivir es lo normal, lo corriente, lo concreto, lo tangible. Si morir puede que sea la vida eterna en la gloria del Señor pero sólo si se nos perdonan los pecados. Si vivir son sólo los hombres porque las mujeres no te gustan y encima los hombres no lloran; sólo los fines de semana porque de lunes a viernes trabajas, sólo las vacaciones porque hay que llegar a fin de mes y en navidad sólo vitel toné con ensalada rusa... bueno. Para mi morir es tener las cosas siempre guardadas donde se espera que estén. Morir podría ser disimular lo que en realidad me encanta ser. Si vivir es eso, lo que para mi no importa ni aunque me lo remarquen con resaltador flúo y muchas flechas, entonces sí. Si vivir es el hastío y lo predecible de ir muriéndose con cada amanecer entonces ese 29 de Mayo de 2008 me ahí quedé enterrada y mi más sentido pésame al que no quiera dejar de llorarme. No, yo no estoy triste. Me maté bien muerta y hoy estoy, latido tras latido y aire adentro y para afuera, viva como yo elijo y ustedes sepan conmigo vivir y celebrar.
Intenté con torpeza ser distinta y ese día, que ni matándome morí, lo conseguí. Abrí en bombacha y con violencia la puerta hacia otro mundo. Abrí mi vida al medio y en lugar de tripas se me salieron los fantasmas. Si morirse era un corazón sin latidos, yo ya volví de ese silencio y, si morirse es no volver, yo no morí.
Ahora, si vivir es aceptar las cosas aún sin entenderlas, hacer feliz a todos los demás antes que a uno, cerrar los sueños porque sea medio tarde o muy temprano. Si vivir es no reincidir nunca porque hay que aprender cuando los demás lo esperan y como los demás lo quieran; si vivir es nunca contradecirse porque la contradicción sea poco seria. Si vivir es seguir una línea de tiempo, es sacar fotos pero no de pies. Si vivir es dibujar con coherencia y escribir sin doble setido. Si vivir es hacerse llamar por el nombre que dice el documento. Si vivir es madurar aburrimiento como manzanas que se pudren en el piso antes que nadie las descuelgue para morderlas como yo muerdo las panzas de mis hijas, inmaduras y tiernitas. Si vivir es cerrar el ciclo del amor porque ya a esta altura qué me voy a andar enamorando. Si vivir es pensar que ya nada podría ser peor, o mejor o distinto. Morir es creer que si ya cambió una o dos veces ya más no debería cambiar. Si vivir es lo normal, lo corriente, lo concreto, lo tangible. Si morir puede que sea la vida eterna en la gloria del Señor pero sólo si se nos perdonan los pecados. Si vivir son sólo los hombres porque las mujeres no te gustan y encima los hombres no lloran; sólo los fines de semana porque de lunes a viernes trabajas, sólo las vacaciones porque hay que llegar a fin de mes y en navidad sólo vitel toné con ensalada rusa... bueno. Para mi morir es tener las cosas siempre guardadas donde se espera que estén. Morir podría ser disimular lo que en realidad me encanta ser. Si vivir es eso, lo que para mi no importa ni aunque me lo remarquen con resaltador flúo y muchas flechas, entonces sí. Si vivir es el hastío y lo predecible de ir muriéndose con cada amanecer entonces ese 29 de Mayo de 2008 me ahí quedé enterrada y mi más sentido pésame al que no quiera dejar de llorarme. No, yo no estoy triste. Me maté bien muerta y hoy estoy, latido tras latido y aire adentro y para afuera, viva como yo elijo y ustedes sepan conmigo vivir y celebrar.
07 abril 2015
Portal
Hay un mundo, una realidad, en la que soy comprensiva y desapegada. No con un desapego lleno de indiferencia, esos desapegos egoístas que sólo lastiman al otro, sino ese desapego suave del que te quiere así como sos y tal cual donde estás parado ahora. En esa realidad, soy feliz, estoy contenta con tus cosas y me siento afortunada al poder acariciarlas -entre ellas a tu piel, que de tus cosas es la más suave de todas-; soy feliz porque la vida nos ha brindado oportunidad de conocernos y no sufro de ninguna forma la distancia sino que aprendo de ella nuevas maneras de acariciarte.
En ese mundo, en donde yo soy indudablemente mejor persona y más -mucho más- coherente con lo que expreso ser y lo que soy, te dejo ir sin pensar en cuándo vendrás nuevamente hasta lo mío a sentirte parte de esto y a resoplar entre mis días con un poquito de tu aliento. No pienso en si en la lejanía otros pelos pelirrojos podrían enredarse entre tus dedos, o si otras caras u otros besos. No pienso, en ese mundo, nada de todo lo que pensar causa tristeza, entonces soy sólo feliz y únicamente agradecida.
Ese mundo me es mayormente inalcanzable. Hoy me acerqué un poco y, de un gomerazo de extrañarte, me caí chocando contra mi más posesivo sentimiento de querer saber cuánto falta para poder dar mi boca contra tu espalda y oler tu baba. Y sentir tu piel que, cuando la leo con las palmas de mis manos, es casi mía y dice cosas que nadie más que yo entiende.
Bueno, mañana cuando esté descansada y ya haya desayunado voy a volver a salir a intentar dar con ese portal al otro mundo que, sospecho, pueda estar oculto contra la mesada de la cocina de mi casa.
27 marzo 2015
Dilema
Agazapado entre las costillas, el miedo
haciéndome retumbar el corazón contra los oídos.
Incertidumbres y certezas, flotando en el mismo vaso medio lleno
y yo, tomando despacito, hasta embriagarme de confusión.
Como cada vez, sentir que es la primera.
Como nunca, sentir que siempre es mejor.
Y no saber qué más, no saber más nada.
Entonces, saberlo de una buena vez por todas.
Saberlo todo ya.
Agazapado el miedo, atrincherado en el músculo que sufre
Qué es esto que me pasa?
Exactamente eso que no debía ser.
haciéndome retumbar el corazón contra los oídos.
Incertidumbres y certezas, flotando en el mismo vaso medio lleno
y yo, tomando despacito, hasta embriagarme de confusión.
Como cada vez, sentir que es la primera.
Como nunca, sentir que siempre es mejor.
Y no saber qué más, no saber más nada.
Entonces, saberlo de una buena vez por todas.
Saberlo todo ya.
Agazapado el miedo, atrincherado en el músculo que sufre
Qué es esto que me pasa?
Exactamente eso que no debía ser.
05 enero 2015
La espalda de la luna
Yo también quería mirarla a los ojos. Quería su aroma cerca de mi nariz, sus pestañas entrecerrándose frente a las mías. Yo quería sus brazos lacios al costado del cuerpo para tomarlos por los codos y articularlos rodeándome el cuello.
Quería su cintura, suavecita como el terciopelo, y la piel de gallina de los hombros. Sus pecas, sus lunares. El perfume de la ropa limpia contaminado apenas por el humo del cigarro.
Quería que mis palmas transpiraran inocencia.
Yo quería el aliento entrecortado de los nervios. Los rulos despeinados tragándose mis manos. Yo quería el pecho palpitándole de miedo y apretado sobre el mío tan asustado.
Yo también quería la vergüenza de la boca que no sabe qué decir y acaso el silencio tartamudo y bocinazos.
Quería que quisiera pues yo también quería.
Yo siempre quise besar a una chica.
Quería su cintura, suavecita como el terciopelo, y la piel de gallina de los hombros. Sus pecas, sus lunares. El perfume de la ropa limpia contaminado apenas por el humo del cigarro.
Quería que mis palmas transpiraran inocencia.
Yo quería el aliento entrecortado de los nervios. Los rulos despeinados tragándose mis manos. Yo quería el pecho palpitándole de miedo y apretado sobre el mío tan asustado.
Yo también quería la vergüenza de la boca que no sabe qué decir y acaso el silencio tartamudo y bocinazos.
Quería que quisiera pues yo también quería.
Yo siempre quise besar a una chica.
29 noviembre 2014
bi
Ay, tus manos
qué esperaría yo de ellas,
qué...
Si de tus manos las llagas
Y de tus manos el paño frío
Ay, tus labios
qué será de mi sin ellos,
qué...
Si de tus labios los besos
Y de tu boca traicionero mordisco
Ay, yo misma
qué será ahora de mi
qué?
Si de mi, sin tu cuerpo, la nada
Y junto a vos el completo vacío
qué esperaría yo de ellas,
qué...
Si de tus manos las llagas
Y de tus manos el paño frío
Ay, tus labios
qué será de mi sin ellos,
qué...
Si de tus labios los besos
Y de tu boca traicionero mordisco
Ay, yo misma
qué será ahora de mi
qué?
Si de mi, sin tu cuerpo, la nada
Y junto a vos el completo vacío
14 octubre 2014
05 octubre 2014
Sospechas
A veces creo
que todavía me querés
pero
de ese mismo modo,
el único que supiste...
Cuando descubro
que sí,
que es así de cierto,
y triste, lloro
como no supe llorar
la tarde - noche
del día que te fuiste.
01 septiembre 2014
Reflexión
Cuando me asomé al espejo vi la lágrima negra de rimel que se arrastraba lento por mi cara.
Me vi, insulsa y tan sola. Me vi llorando y, sin saber por qué, me acerqué aún más a mi reflejo para besarme la mejilla salada. Me acerqué tanto; tanto!
Cerca del beso y la sal de mi lágrima, sentí bronca. Quizás porque el reflejo siempre había sido menos real que yo. Quizás porque al final de cuentas no era ni más ni menos que la reflexión de mi propio rimel. Con bronca me besé la mejilla, con bronca, y clavé los dientes. Y mordí la lágrima con furia sin soltar hasta sentir el metálico sabor a sangre. Ni más ni menos que mi propio sabor a metal, sangriento y frío.
Me vi, insulsa y tan sola. Me vi llorando y, sin saber por qué, me acerqué aún más a mi reflejo para besarme la mejilla salada. Me acerqué tanto; tanto!
Cerca del beso y la sal de mi lágrima, sentí bronca. Quizás porque el reflejo siempre había sido menos real que yo. Quizás porque al final de cuentas no era ni más ni menos que la reflexión de mi propio rimel. Con bronca me besé la mejilla, con bronca, y clavé los dientes. Y mordí la lágrima con furia sin soltar hasta sentir el metálico sabor a sangre. Ni más ni menos que mi propio sabor a metal, sangriento y frío.
17 agosto 2014
China
Déjese, mujer.
Déjese mirar durante horas; esos minutos interminables entre parpadeo y parpadeo. Déjese ver con sus sonrisas tensas y las manos temblorosas. Déjese un buen rato, bella. Déjese ver como una dama, terca y distante, como una verdadera lejanía inalcanzable.
Déjese pensar desnuda, mientras vestida lo único que sobre sea su ropa. Déjese imaginar más dócil y entregada; más suave, más convencida de dejarse llevar. Déjese llevar, señora. Señorita. Déjese llamar por su nombre, no se me esconda en cosas raras. Déjese.
Déjese acorralar en el debate sobre arte; entre copa y copa, déjese servir un otro trago. Déjese mirar a los ojos, a la boca, a los dolores hacia adentro.
Déjese y lento un índice que le señale las pestañas bajará sobre sus pómulos callándole los miedos.
Déjese acariciar la frente con mis labios que por la piel vendrán subiéndole mis manos, dejándose de lado las excusas que tenía preparadas para hoy. Déjese que yo la llevo, la recorro, la pierdo un rato en la ciudad del desenfreno.
Déjese y yo, mañana o cuando quiera -cuando realmente lo desee-, la acompaño nuevamente a sus murallas, a sus fingidas sobriedades de decencia, a su inexplicablemente adormecida manera de gozar.
Déjese mirar durante horas; esos minutos interminables entre parpadeo y parpadeo. Déjese ver con sus sonrisas tensas y las manos temblorosas. Déjese un buen rato, bella. Déjese ver como una dama, terca y distante, como una verdadera lejanía inalcanzable.
Déjese pensar desnuda, mientras vestida lo único que sobre sea su ropa. Déjese imaginar más dócil y entregada; más suave, más convencida de dejarse llevar. Déjese llevar, señora. Señorita. Déjese llamar por su nombre, no se me esconda en cosas raras. Déjese.
Déjese acorralar en el debate sobre arte; entre copa y copa, déjese servir un otro trago. Déjese mirar a los ojos, a la boca, a los dolores hacia adentro.
Déjese y lento un índice que le señale las pestañas bajará sobre sus pómulos callándole los miedos.
Déjese acariciar la frente con mis labios que por la piel vendrán subiéndole mis manos, dejándose de lado las excusas que tenía preparadas para hoy. Déjese que yo la llevo, la recorro, la pierdo un rato en la ciudad del desenfreno.
Déjese y yo, mañana o cuando quiera -cuando realmente lo desee-, la acompaño nuevamente a sus murallas, a sus fingidas sobriedades de decencia, a su inexplicablemente adormecida manera de gozar.
13 agosto 2014
instante
Retacitos de piel; lunares, pecas, cicatrices. Caricias sobre retazos llenos de marcas, heridas.
Y boca. Y pelo. Y piel. Más manos que personas, más heridas que lunares. Más muros que dolores.
Más. Cuanto más me das, más me pierdo.
Remolino y manos; remolino de manos y canciones de fondo. Y allá atrás, otra vez, una historia de amor tan rota como improbable.
Y boca, pelo, piel, manos. Las heridas no sé dónde quedaron.
De la noche, lo que más me gusta es el amanecer.
Y boca. Y pelo. Y piel. Más manos que personas, más heridas que lunares. Más muros que dolores.
Más. Cuanto más me das, más me pierdo.
Remolino y manos; remolino de manos y canciones de fondo. Y allá atrás, otra vez, una historia de amor tan rota como improbable.
Y boca, pelo, piel, manos. Las heridas no sé dónde quedaron.
De la noche, lo que más me gusta es el amanecer.
11 agosto 2014
hoy
Levanto persianas. Abro ventanas.
Me asomo al pasillo a ver qué carta no me habrás escrito, qué palabras habrás dejado para mañana otra vez.
Me asomo al pasillo a ver qué carta no me habrás escrito, qué palabras habrás dejado para mañana otra vez.
Prendo el fuego y preparo el desayuno. Pongo "All of me", bailo y gesticulo... por qué no te llevás el resto? Lo que dejaste de mi, ciertas veces, parece tan reseco que ardería con cualquier chispa. Y, sin embargo, hace rato que nada me conmueve, que ninguna es la adecuada.
Tomo unos mates, escribo en mi cuaderno. Escribo para el blog. Escribo unos mensajes. Escribo un mail. Todas las veces, escribo como si escribiese para vos. Pero, vos, no me leíste jamás. Qué sentido tendría pensar que lo harás hoy?
Me baño, canto una canción de amor y se me caen las lágrimas mientras me enjuago el shampoo.
Cierro canillas. Abro placares. Me visto. Me desvisto. Quién te ha visto? Me decido, me vuelvo a vestir y me voy. Y, mientras cierro con llave, pienso en qué otra esquina podría cruzarte que no sea en la nostalgia y melancolía.
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