[todo lo que tengo se lo he pedido prestado a mi imaginación]


15 junio 2015

Lunes estándar

Puede estar despejado
de  un turquesa que duele ver
y fresco, increíblemente helado,
cortándome la cara.

Puede que sí.
Quizás.
Lo que seguro está es ausente. Vacío. Insignificante. Mediocre. Corto. Desperdiciado. Creíble, visible, tangible. Nada sorprendente.
Está corriente, común. Aburrido.

Ojalá le sangre un ojo a Dios y llueva sangre esta tarde. O se descuelguen nubes y caigan como carteles sobre la cabeza de la gente apurada volviendo del trabajo a casa. O una bandada de murciélagos pase volando antes del anochecer.
O te cruce en el supermercado.

10 junio 2015

Común denominador

Me pregunta: "Tenés alguna historia complicada? Estás en alguna así, de esas que no podés soltar?" y yo le cuento un poco de Flor. Le hablo de lo bien que la pasábamos, de los cien días con noventa y nueve noches, la fiesta y la abrupta despedida. Trato de minimizarlo, como si no encajase en una respuesta a su pregunta y a la vez queda claro que de ahí yo todavía no salí.

La miro sabiendo que deseo estar entrando en la mujer que me haga terminar con el pasado. Lo deseo, un poco lo presiento. Es bella, no una hermosura impecable sino de esas más accesibles. Pero tiene en la mirada algo que me llama y me arrastra hacia su interior. Es, además de atractiva, interesante. La manera de tratarme, de enredarse conmigo y con mi mundo. Sus cosas, su casa, sus libros. El gato, el cabello, el perfume. Me gusta y eso me reconforta. 


Le cuento y me desato los borcegos. Me quedo en medias y la miro que cocina en apenas vestido y rodete. Hace frío pero ella cocina así, despojada. Cebolla pluma, unos brócolis; me escucha y toma del vino que recién le serví. Hace algunas preguntas al pasar. En realidad quizás no la conmueve lo que digo, no parece llamarle demasiado la atención. Me molesta esa indiferencia que se marca tanto. Para qué pregunta? Será que ella necesita contarme algo? La observo, sigue en silencio cortando ajíes.

"Y vos? Vos sí tenés una historia compleja? Complicada? Una que no podés borrar?", se la disparo. Es tan evidente que espera eso para contarme de alguien que no puede olvidar; dale, te escucho -pienso.
Se sonríe, con una mezcla melancólica de pena por mi y pena por ella. Amaga un silencio, deja la cuchilla. Toma vino. 
"La historia compleja soy yo. Siempre soy yo la historia complicada de los demás."

09 mayo 2015

Todo lo que yo sé del amor, pensé en escribir pero sé tan poco que aquí me quede.

28 abril 2015

Celebración

Yo no me morí ese 29 ni, tampoco, comí ñoquis. Me esperaban compañeros de trabajo para almorzar y no llegué pero no, no me morí.
Intenté con torpeza ser distinta y ese día, que ni matándome morí, lo conseguí. Abrí en bombacha y con violencia la puerta hacia otro mundo. Abrí mi vida al medio y en lugar de tripas se me salieron los fantasmas. Si morirse era un corazón sin latidos, yo ya volví de ese silencio y, si morirse es no volver, yo no morí.
Ahora, si vivir es aceptar las cosas aún sin entenderlas, hacer feliz a todos los demás antes que a uno, cerrar los sueños porque sea medio tarde o muy temprano. Si vivir es no reincidir nunca porque hay que aprender cuando los demás lo esperan y como los demás lo quieran; si vivir es nunca contradecirse porque la contradicción sea poco seria. Si vivir es seguir una línea de tiempo, es sacar fotos pero no de pies. Si vivir es dibujar con coherencia y escribir sin doble setido. Si vivir es hacerse llamar por el nombre que dice el documento. Si vivir es madurar aburrimiento como manzanas que se pudren en el piso antes que nadie las descuelgue para morderlas como yo muerdo las panzas de mis hijas, inmaduras y tiernitas. Si vivir es cerrar el ciclo del amor porque ya a esta altura qué me voy a andar enamorando. Si vivir es pensar que ya nada podría ser peor, o mejor o distinto. Morir es creer que si ya cambió una o dos veces ya más no debería cambiar. Si vivir es lo normal, lo corriente, lo concreto, lo tangible. Si morir puede que sea la vida eterna en la gloria del Señor pero sólo si se nos perdonan los pecados. Si vivir son sólo los hombres porque las mujeres no te gustan y encima los hombres no lloran; sólo los fines de semana porque de lunes a viernes trabajas, sólo las vacaciones porque hay que llegar a fin de mes y en navidad sólo vitel toné con ensalada rusa... bueno. Para mi morir es tener las cosas siempre guardadas donde se espera que estén. Morir podría ser disimular lo que en realidad me encanta ser. Si vivir es eso, lo que para mi no importa ni aunque me lo remarquen con resaltador flúo y muchas flechas, entonces sí. Si vivir es el hastío y lo predecible de ir muriéndose con cada amanecer entonces ese 29 de Mayo de 2008 me ahí quedé enterrada y mi más sentido pésame al que no quiera dejar de llorarme. No, yo no estoy triste. Me maté bien muerta y hoy estoy, latido tras latido y aire adentro y para afuera, viva como yo elijo y ustedes sepan conmigo vivir y celebrar.

07 abril 2015

Portal

Hay un mundo, una realidad, en la que soy comprensiva y desapegada. No con un desapego lleno de indiferencia, esos desapegos egoístas que sólo lastiman al otro, sino ese desapego suave del que te quiere así como sos y tal cual donde estás parado ahora. En esa realidad, soy feliz, estoy contenta con tus cosas y me siento afortunada al poder acariciarlas -entre ellas a tu piel, que de tus cosas es la más suave de todas-; soy feliz porque la vida nos ha brindado oportunidad de conocernos y no sufro de ninguna forma la distancia sino que aprendo de ella nuevas maneras de acariciarte.
En ese mundo, en donde yo soy indudablemente mejor persona y más -mucho más- coherente con lo que expreso ser y lo que soy, te dejo ir sin pensar en cuándo vendrás nuevamente hasta lo mío a sentirte parte de esto y a resoplar entre mis días con un poquito de tu aliento. No pienso en si en la lejanía otros pelos pelirrojos podrían enredarse entre tus dedos, o si otras caras u otros besos. No pienso, en ese mundo, nada de todo lo que pensar causa tristeza, entonces soy sólo feliz y únicamente agradecida.

Ese mundo me es mayormente inalcanzable. Hoy me acerqué un poco y, de un gomerazo de extrañarte, me caí chocando contra mi más posesivo sentimiento de querer saber cuánto falta para poder dar mi boca contra tu espalda y oler tu baba. Y sentir tu piel que, cuando la leo con las palmas de mis manos, es casi mía y dice cosas que nadie más que yo entiende.

Bueno, mañana cuando esté descansada y ya haya desayunado voy a volver a salir a intentar dar con ese portal al otro mundo que, sospecho, pueda estar oculto contra la mesada de la cocina de mi casa.

27 marzo 2015

Dilema

Agazapado entre las costillas, el miedo
haciéndome retumbar el corazón contra los oídos.
Incertidumbres y certezas, flotando en el mismo vaso medio lleno
y yo, tomando despacito, hasta embriagarme de confusión.
Como cada vez, sentir que es la primera.
Como nunca, sentir que siempre es mejor.
Y no saber qué más, no saber más nada. 
Entonces, saberlo de una buena vez por todas. 
Saberlo todo ya.
Agazapado el miedo, atrincherado en el músculo que sufre
Qué es esto que me pasa?
Exactamente eso que no debía ser.

05 enero 2015

La espalda de la luna

Yo también quería mirarla a los ojos. Quería su aroma cerca de mi nariz, sus pestañas entrecerrándose frente a las mías. Yo quería sus brazos lacios al costado del cuerpo para tomarlos por los codos y articularlos rodeándome el cuello.
Quería su cintura, suavecita como el terciopelo, y la piel de gallina de los hombros. Sus pecas, sus lunares. El perfume de la ropa limpia contaminado apenas por el humo del cigarro.
Quería que mis palmas transpiraran inocencia.
Yo quería el aliento entrecortado de los nervios. Los rulos despeinados tragándose mis manos. Yo quería el pecho palpitándole de miedo y apretado sobre el mío tan asustado.

Yo también quería la vergüenza de la boca que no sabe qué decir y acaso el silencio tartamudo y bocinazos.
Quería que quisiera pues yo también quería. 

Yo siempre quise besar a una chica.

29 noviembre 2014

bi

Ay, tus manos
qué esperaría yo de ellas,
qué...
Si de tus manos las llagas
Y de tus manos el paño frío

Ay, tus labios
qué será de mi sin ellos,
qué...
Si de tus labios los besos
Y de tu boca traicionero mordisco

Ay, yo misma
qué será ahora de mi
qué?
Si de mi, sin tu cuerpo, la nada
Y junto a vos el completo vacío

14 octubre 2014

algunos hombros
papel perlado
me imaginé mil veces
y mi boca
la mía, carnosa,
recorriendo

algunas veces
chocolate templado
mil y una más

05 octubre 2014

Sospechas

A veces creo
que todavía me querés
pero
de ese mismo modo, 
el único que supiste...

Cuando descubro
que sí, 
que es así de cierto,
y triste, lloro
como no supe llorar

la tarde - noche

del día que te fuiste.

01 septiembre 2014

Reflexión

Cuando me asomé al espejo vi la lágrima negra de rimel que se arrastraba lento por mi cara.
Me vi, insulsa y tan sola. Me vi llorando y, sin saber por qué, me acerqué aún más a mi reflejo para besarme la mejilla salada. Me acerqué tanto; tanto!
Cerca del beso y la sal de mi lágrima, sentí bronca. Quizás porque el reflejo siempre había sido menos real que yo. Quizás porque al final de cuentas no era ni más ni menos que la reflexión de mi propio rimel. Con bronca me besé la mejilla, con bronca, y clavé los dientes. Y mordí la lágrima con furia sin soltar hasta sentir el metálico sabor a sangre. Ni más ni menos que mi propio sabor a metal, sangriento y frío.

17 agosto 2014

China

Déjese, mujer.
Déjese mirar durante horas; esos minutos interminables entre parpadeo y parpadeo. Déjese ver con sus sonrisas tensas y las manos temblorosas. Déjese un buen rato, bella. Déjese ver como una dama, terca y distante, como una verdadera lejanía inalcanzable.
Déjese pensar desnuda, mientras vestida lo único que sobre sea su ropa. Déjese imaginar más dócil y entregada; más suave, más convencida de dejarse llevar. Déjese llevar, señora. Señorita. Déjese llamar por su nombre, no se me esconda en cosas raras. Déjese.
Déjese acorralar en el debate sobre arte; entre copa y copa, déjese servir un otro trago. Déjese mirar a los ojos, a la boca, a los dolores hacia adentro.
Déjese y lento un índice que le señale las pestañas bajará sobre sus pómulos callándole los miedos.
Déjese acariciar la frente con mis labios que por la piel vendrán subiéndole mis manos, dejándose de lado las excusas que tenía preparadas para hoy. Déjese que yo la llevo, la recorro, la pierdo un rato en la ciudad del desenfreno.
Déjese y yo, mañana o cuando quiera -cuando realmente lo desee-, la acompaño nuevamente a sus murallas, a sus fingidas sobriedades de decencia, a su inexplicablemente adormecida manera de gozar.

13 agosto 2014

instante

Retacitos de piel; lunares, pecas, cicatrices. Caricias sobre retazos llenos de marcas, heridas.
Y boca. Y pelo. Y piel. Más manos que personas, más heridas que lunares. Más muros que dolores.
Más. Cuanto más me das, más me pierdo.
Remolino y manos; remolino de manos y canciones de fondo. Y allá atrás, otra vez, una historia de amor tan rota como improbable.

Y boca, pelo, piel, manos. Las heridas no sé dónde quedaron.
De la noche, lo que más me gusta es el amanecer.


11 agosto 2014

hoy

Levanto persianas. Abro ventanas.
Me asomo al pasillo a ver qué carta no me habrás escrito, qué palabras habrás dejado para mañana otra vez.
Prendo el fuego y preparo el desayuno. Pongo "All of me", bailo y gesticulo... por qué no te llevás el resto? Lo que dejaste de mi, ciertas veces, parece tan reseco que ardería con cualquier chispa. Y, sin embargo, hace rato que nada me conmueve, que ninguna es la adecuada.
Tomo unos mates, escribo en mi cuaderno. Escribo para el blog. Escribo unos mensajes. Escribo un mail. Todas las veces, escribo como si escribiese para vos. Pero, vos, no me leíste jamás. Qué sentido tendría pensar que lo harás hoy?
Me baño, canto una canción de amor y se me caen las lágrimas mientras me enjuago el shampoo.
Cierro canillas. Abro placares. Me visto. Me desvisto. Quién te ha visto? Me decido, me vuelvo a vestir y me voy. Y, mientras cierro con llave, pienso en qué otra esquina podría cruzarte que no sea en la nostalgia y melancolía.

01 agosto 2014

Cíclo

De vez en cuando, porque soy así o porque dejo las pastillas, me vienen ganas de abandonar todo y comprarme un pasaje al Norte. De irme a la mierda, de dejar a la nena y a Sandro, pegarles un post-it que diga "les dejé pollo en el horno" pero no dejar un carajo porque pierdo el micro. E irme al Sur. O a cualquier parte donde poder cambiarme el nombre y tener 5 años menos, o 5 más, y hacer de cuenta como que nada de lo que me hace ser yo me ha pasado. Entonces, ser otra.
Esas ganas, que por momentos reprimo o repudio, son cíclicas. Ciclo lento, menos mal. Pero, cuando me vienen, siempre arrasan con algo.
Nunca me compré un pasaje a cualquier lado, jamás me fui ni dos días impulsada por este espíritu que me tienta a desaparecer Ni cerca. Pero, bueno, he dejado cosas atrás. He cambiado de casa, de estado civil, de trabajo. He derretido tarjetas de crédito, he querido morirme y también resucitar... mutar, transformarme, crecer, transgredir.
He sido todo lo distinta que quise hasta necesitar volver a ser corriente, "normal".

03 julio 2014

La llorona

Lloro. Por aquellas lágrimas que retuve cuando el miedo me mordía las entrañas. Por esos gritos que no pude ensordecer, que no podría olvidar. Esos que me marcaron el alma.
Lloro porque hace frío y me duele salir de la cama a las 5 de la mañana. Duele la ducha, duele el frío cortándome la cara. Por eso, lloro y lloran conmigo las almohadas.
Lloro con tristeza por las peleas de madrugada. Lloro porque tenés una boca perfecta y aún está tan lejana! Lloro por tus cabellos, por tu perfume, intentando evocar sensaciones, desconsolada.
Corren lágrimas, rimel, dibujándome la cara. Y lloro, frente al espejo, egocéntrica y estrellada.
Lloro porque creía que estaba seca, porque extrañaba llorar y que no sea por nada. Lloraría toda la noche y más, adormecida. Develada.
Soy así, lloro buscando morir deshidratada. Nunca menosprecies mi llanto. Si ya no te lloro, no te obsequio ni una de mis lágrimas, será que entre nosotros ya no quede nada. Así, en privado y meses más tarde, lloraré por la pena que me causaras.

02 julio 2014

Si no te miro, no existís. Entonces no te miro. No sos nadie ya.
En mi mente, los recuerdos más horrendos dudan de su veracidad. En mi corazón, los más hermosos, son mentira.


Y vos paseando otra vez por estos cuartos pero sintiendo, sabiendo, que este ya no es tu lugar... Y yo, segura de que ya no me alcanzás.

21 mayo 2014

Sea


Que mis días se mezclen; las horas no pasen, se escurran. Que a los meses malos se los lleve el viento.
Que mi cama pida gancho, que el sillón nos permita más besos, que la mesa resista un rato más.
Que a mi tiempo y espacio le pases vos, atravesando todos los planos.
Que sea pronto y pase lento. Y se repita. Que te guste y me haga bien.

17 abril 2014

reconstrucción

libertad
esquina rota
frío alivio entre mis brazos
(entre los míos y los tuyos)

soledad
destino trunco
urgen los besos olvidados
(ajenos, sin nombres, sin sentido)

Y una sonrisa que se dibuja en otras caras, que se transparenta en mis ojos;
una mirada de reojo que no es casual, 
un pensamiento que no es nada, vago e indefinido, que siempre conduce a Roma. 

El fin, reconstrucción y yo.

29 marzo 2014

marzoabril

borde abismo
y un vacío eco en el gran cañón;
trincheras de mentira

que emergen y no dan tregua...








rompe vientos

que corta la helada del amanecer
mientras espera aquello
que nunca llega y parece no existir...

paciencia infinita 

que no desteje por las noches, 
para no soñar con
aquello que está a punto de no regresar...